Japón está sufriendo un récord de quiebras de locales de ramen. Y en parte es fruto de la “barrera de los 1.000 yenes”
por Hervey Valencia
CDMX, 9 de enero del 2025.- El ramen es casi una religión (gastronómica) en Japón. Una, eso sí, condenada a ajustarse a cierta horquilla de precios. Aunque los cuencos de fideos con sopa, carne y verduras son uno de los grandes símbolos de la cocina nipona y un reclamo para los turistas, en el país el ramen suele verse como un plato modesto para estudiantes que salen de la escuela u operarios con una breve pausa para almorzar. Una suerte de ‘menú trabajador’. Tanto es así que incluso se habla del “muro de los 1.000 yenes”, una barrera psicológica tope para los precios de los cuencos de fideos.
El problema es que los hosteleros japoneses han ido viendo cómo sus costes aumentaban hasta arrastrarlos a una situación crítica que ha dejado en 2024 un récord de locales de ramen quebrados.
Que la hoja de gastos aumente mientras la de ingresos se ve condicionada por una barrera psicológica que limita los precios solo puede traducirse en una cosa para los negocios: problemas. E insostenibilidad. Lo saben bien los restaurantes de ramen de Japón, que acaban de cerrar un 2024 especialmente complicado. Una investigación de Teikoku Databank muestra que el año pasado quebraron 72 locales asfixiado por un pasivo de al menos 10 millones de yenes, unos 61.300 euros.
Un 30% más de quiebras. El dato puede parecer bajo si se tiene en cuenta que a lo largo y ancho del país se reparten más de 21.000 restaurantes de ramen, pero resulta significativo. Primero, recuerda la agencia Livedoor News, porque supone un 30% más que el año anterior. Segundo, porque marca un máximo histórico.










